Una transfusión sanguínea es la transferencia de sangre entera o sus componentes (sólo eritrocitos o plasma) en el torrente sanguíneo. Lo más frecuente es que se administre para combatir la anemia o cuando el volumen de la sangre en el cuerpo disminuye, por ejemplo, después de una hemorragia grave.
En el caso de una transfusión de sangre incompatible, los isoanticuerpos en el plasma del receptor se unen con los isoantígenos de los eritrocitos donados. Si una persona de tipo de sangre A recibe sangre tipo B, tiene antígenos A y anticuerpos anti-B, y la del donador lo contrario. Puede ocurrir que los anticuerpos anti-B en el plasma del receptor se unan con los antígenos B en los eritrocitos del donador y ocurre ruptura de eritrocitos, lo cual puede traer complicaciones graves.
Cuando se presenta algún tipo de reacción, esta se relaciona con el eritrocito o glóbulo rojo que es el elemento figurado más abundante en la sangre. Es un disco bicóncavo, no tiene núcleo y su coloración se la da una proteína con hierro, la hemoglobina. Su principal función es llevar el oxígeno hasta los tejidos, y de los tejidos llevar el dióxido de carbono hasta los pulmones e intercambiarlo por oxígeno. En la superficie, los eritrocitos contienen proteínas (glucoproteínas) y lípidos (glucolípidos), que son determinados genéticamente y que pueden actuar como antígenos, también llamados isoantígenos o aglutinógenos.
El antígeno es cualquier sustancia o microorganismo capaz de desencadenar una respuesta inmune. Por ejemplo algunas bacterias, la toxina de la bacteria del botulismo, o los virus.

Dependiendo del antígeno que contiene en la superficie el eritrocito, es el grupo sanguíneo al que pertenece. Sin embargo, puede haber combinaciones de los antígenos. La presencia o ausencia de los diversos isoantígenos, determina los tipos sanguíneos.
Este tipo de antígeno, en realidad es un isoantígeno o aglutinógeno, ya que su función es reconocer a otros eritrocitos con la misma característica genética (Que puede ser tipo A, B, O). Pero cuando la característica es distinta, por ejemplo si se realiza una transfusión de sangre de otro tipo, actúa como si fuera un antígeno y entonces la sangre tiende a formar pequeños coágulos, al ser tratado como agente extraño. Revisemos los grupos sanguíneos.
El tipo sanguíneo AB carece de anticuerpos, por lo que se llama “receptor universal”.
El tipo sanguíneo O carece de antígenos, por lo que se llama “donador universal”.
Es decir el tipo AB recibe sangre de todos los tipos, y el O dona sangre a todos los tipos, sin que se presente la reacción antígeno-anticuerpo (incompatibilidad). Además se debe tomar en cuenta el factor Rh. Una transfusión puede salvar la vida de personas, pero también puede provocar la muerte.
A continuación se muestra una tabla que nos indica, de acuerdo al tipo de sangre de la persona, a qué tipo de sangre se puede donar y de qué tipo de sangre se puede recibir.

Una transfusión sanguínea puede ser vital para una persona. Sin embargo, el control sobre la donación de sangre es muy estricto. Anteriormente, cualquier persona que llegaba a donar sangre, lo hacía sin ser sometida a exámenes rigurosos, e incluso se utilizaba con fines de lucro. Actualmente, si una persona quiere donar sangre, se le somete a una serie de preguntas y exámenes rigurosos. Esto se dio a partir de la aparición de VIH, porque una de las formas de transmisión es precisamente la transfusión sanguínea. Afortunadamente, a partir de este riguroso control, en algunos países, esta forma de transmisión es casi nula. Pero desgraciadamente en otros, como en México, sigue siendo una forma de transmisión, claro con un gran descenso en el número de casos por esta forma.