Conclusiones omitidas

Es frecuente leer un texto argumentativo en el que no reconocemos la conclusión. Esto sucede porque el autor la considera obvia y por ello no la escribe.

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Conclusiones omitidas

Es frecuente leer un texto argumentativo en el que no reconocemos la conclusión. Esto sucede porque el autor la considera obvia y por ello no la escribe. En ocasiones la expresa indirectamente en forma de exclamación o pregunta, sin embargo, para reconocerla es necesario basarse en lo que se dice en las premisas.

En el siguiente ejemplo se puede ver un argumento en el que la conclusión se debe interpretar a partir de lo dicho por las premisas:

Cuando Luis va a la escuela siempre juega con sus amigos, sin embargo, ya lleva una semana que no juega con ellos.

Premisa 1: Luis juega con sus amigos en la escuela

Premisa 2: Luis no ha jugado con sus amigos en una semana

Conclusión implícita: Luis no ha ido a la escuela durante una semana

Autoevaluación

Escribe la conclusión implícita que se deriva de las premisas que se presentan:

Los perros San Bernardo son grandes. Mi perro es pequeño. Por lo tanto mi no es un .

Las nubes negras anuncian lluvia. Hoy el cielo está muy nublado. Entonces puedo concluir que sea probable que hoy.

El oro es muy caro. Luisa ahorró mucho para comprar su pulsera. Por lo tanto, su es de .

Los agricultores siembran en febrero. Mi tío está preparando las semillas que sembrará. Por lo tanto, estamos a días de que sea .

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