La colonia inglesa de Australia

El enorme continente del sureste asiático, Australia, apareció en los mapas europeos del mundo gracias a los reportes de viajeros holandeses y españoles en el siglo XVII.

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La colonia inglesa de Australia

Durante el siglo XVIII se comenzó a gestar y fortalecer el proyecto colonialista inglés. La política económica inglesa estaba aliada a los intereses empresariales y burgueses, quienes requerían de nuevos mercados para colocar su capitales excedentes, materias primas abundantes y mano de obra barata. Al mismo tiempo era necesario buscar una solución a un gran excedente de población. Así nació la colonia inglesa en Australia.

El enorme continente del sureste asiático, Australia, apareció en los mapas europeos del mundo gracias a los reportes de viajeros holandeses y españoles en el siglo XVII. No obstante, fue a raíz de la expedición del capitán inglés James Cook en las costas del Este de Australia y en Nueva Zelanda que la corona inglesa emprendiera acciones de colonización en la región. Sus intereses en Australia radicaban en dos aspectos:

Primer aspecto

Segundo aspecto

Las condiciones ásperas, desconocidas, inhóspitas del territorio australiano, fueron ideales para establecer instituciones penitenciarias. Nueva Gales del Sur, primera colonia inglesa fundada por Cook, recibió en 1788 la primera flota de condenados, acusados de muy diversos delitos y sentenciados a un determinado tiempo de deportación y a trabajos forzados. Entre 1787 y 1868, año en que finaliza el traslado de convictos a Australia, cerca de 123,000 hombres y 25,000 mujeres, además de algunos niños presidiarios y otros recién nacidos llegaron a Australia; entre ellos había escoceses, irlandeses (una cuarta parte), presos políticos y una gran cantidad de ladrones menores y reincidentes. A pesar de lo duro de su condena, al finalizar ésta e inclusive antes, tenían la posibilidad de adquirir algunas propiedades o trabajar por un salario digno.

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Un fuerte impulso social y económico experimentó la colonia penitenciaria bajo el gobierno déspota e ilustrado, del gobernador militar Lachlan Macquarie, quien entre 1809 y 1821 se propuso redimir a los condenados para forjar una colonia ejemplar. Algunas de sus medidas fueron:

  • Mejorar las condiciones de la larga travesía de ocho meses entre Inglaterra y Australia a fin de reducir las tasas de mortalidad y enfermedades.
  • Impulsar el crecimiento de la ciudad de Sidney. Se construyeron múltiples obras con la fuerza, muchas veces calificada, de obreros y artesanos condenados.
  • Producir alimento: siembra de grano y cría de ganado ovino.

Las buenas intenciones de Macquarie no impidieron que existieran los reincidentes, los cuales fueron remitidos a prisiones en Tasmania o en la isla de Norfolk, donde se sometían a torturas y vejaciones terribles, las cuales no distaban mucho del trato que se dio a los aborígenes a indígenas australianos. Algunas instituciones culturales y políticas británicas fueron bien implantadas en el ambiente colonial australiano.

La población  nativa de este continente antes de la colonización europea era aproximadamente de 300,000 habitantes. Con una antigüedad de más de 50,000 años en el continente australiano, basaban su organización en un sistema tribal y se dedicaban primordialmente a la agricultura, ganadería, pesca y caza; dadas las características de su forma de desarrollo fueron presa fácil para la colonización de sus tierras por los nuevos colonizadores. Al igual que en los Estados Unidos los colonos británicos desplazaron a los aborígenes de sus propiedades, los contagiaron  de enfermedades ajenas a su sistema inmune y desarrollaron acciones de exterminio. La metrópoli trató de controlar las atrocidades de sus colonos y envió algunos funcionarios para la protección de los aborígenes. No obstante, existió una constante guerra de baja intensidad entre los agricultores en plena expansión territorial y los nativos. Para principios del siglo XX, el número de pobladores originarios se había reducido a 80,000.

Arte aborigen australiano

https://creativecommons.org/licenses/by-nc/2.0/

El tipo de personas que iniciaron el poblamiento de Australia, así como la influencia de un medio ambiente hostil, hicieron del australiano un colono distinto al de otras posesiones: aguerrido, luchador, conservador y leal a su metrópoli. Durante la primera mitad del siglo XIX, nuevos migrantes, obreros, gente de la clase trabajadora, llegaron a Australia a raíz del desarrollo de las actividades ganaderas, agrícolas, pesqueras y  comerciales. En dicho continente no migró la alta aristocracia británica; la clase pudiente pertenecía a los sectores medios, trabajadores o ex presidiarios que por diversos medios habían prosperado,  y constituían apenas un 3% de la población total. Una condición generalizada de pobreza y de lucha, así como un común sentido igualitario y colectivista  originaron el desarrollo de prácticas demócratas mucho más tempranamente que en otras sociedades europeas.  Ejemplo de ello es la institucionalización del voto secreto en 1859 y el voto de las mujeres en 1905, mucho antes que en cualquier otro país.

La inserción de Australia al mundo capitalista colonial del siglo XIX se basó en la explotación de sus recursos naturales, en el desarrollo de la agricultura, ganadería y una industria diversa. El fruto de estas actividades económicas era exportado en su mayoría a la metrópoli. Durante la primera mitad del XIX, en Australia se promovió la cría de ganado ovino, la caza de ballenas y focas para la obtención de aceites y pieles, respectivamente, el comercio y la agricultura. Cabe destacar que la exportación lanar desde entonces constituyó una actividad primordial. En 1851 el descubrimiento de ricos yacimientos de oro provocó el crecimiento de la economía y un gran aumento de la población, debido principalmente a una fuerte corriente de inmigrantes británicos. Se desarrollaron industrias de alimentos, vestido, construcción y de maquinaria agrícola; se fundaron escuelas y universidades; la educación primaria se convirtió en obligatoria y laica. La adopción del patrón oro en 1868, junto con Portugal, Egipto, Canadá, y Chile, países dependientes comercialmente de Gran Bretaña, le permitieron incorporarse a los grandes mercados.

A finales del XIX la economía australiana se vio enormemente favorecida con el descubrimiento de filones de plomo, plata y zinc, lo que impulsó la industria de hierro, acero y construcciones mecánicas. La constitución política de Australia también presentó un desarrollo peculiar. Además de Nueva Gales del Sur se formaron a lo largo del siglo XIX otras colonias en la zona oriental del continente: La Tierra de Van Diemen o Tasmania; Australia Meridional; Victoria y Queensland. Cabe resaltar que tanto Victoria, como Australia Occidental y parte de Australia Meridional (el Territorio del Norte) fueron fundadas como “colonias libres”, es decir, no como receptoras de presidiarios; sin embargo, la falta de mano de obra en estas regiones promovió el traslado de convictos.

Australia vivió una fuerte crisis económica a finales del siglo XIX, lo que fue el detonante para que los sentimientos nacionalistas existentes lucharan por el establecimiento de una federación de todas las colonias australianas. Con ese antecedente se formó un ejército para hacer frente a una posible confrontación con otras potencias coloniales y se impulsó una política inmigratoria común. Al igual que en Canadá, Nueva Zelanda y Sudáfrica, el gobierno británico entendió que sin otorgar libertades a sus colonos australianos para gobernarse y dejar que la Corona y su representante fueran sólo figuras ornamentales, sería inevitable la secesión. De esta forma, nació, el primero de enero de 1901, la mancomunidad o Commonwealth de Australia como dominio autónomo del imperio británico y que adoptó entonces como sistema político la monarquía constitucional inglesa. Durante las primeras décadas del siglo XX tendencias nacionalistas encontradas se disputaron el Parlamento australiano, la “Australia blanca” de tintes racistas y otras pugnadas por sectores obreros.

A pesar de su independencia política, los lazos que unen a Australia con Gran Bretaña son muy fuertes, es parte de la Commonwealth británica y el rey de Inglaterra es el jefe del Estado. Por esta razón la participación de Australia en los dos conflictos mundiales al lado de Inglaterra fue muy importante con el envío de tropas. De los 300,000 australianos que combatieron en la Primera guerra mundial murieron 60,000 y en la Segunda guerra hubo 30,000 bajas de los 750,000 hombres enviados.

La conformación de fuerzas a nivel mundial después de la Segunda guerra mundial llevó a Australia a firmar, en 1951, el tratado de ANZUS, por medio del cual dicho país, Nueva Zelanda y Estados Unidos establecieron una alianza militar para problemas comunes. Australia constituye un ejemplo peculiar sobre lo que fue una colonia de poblamiento. A pesar de haber sido una posesión destinada a la recepción de presidiarios, logró ser un territorio productivo, autónomo y a la vez leal a la corona inglesa.

La Commonwealth

La Comunidad británica de naciones o Commonwealth es la transformación del Imperio Británico en una Comunidad o asociación de países que en su momento formaron parte del imperio inglés. La Gran Bretaña mantuvo una serie de reuniones con sus dominios después de la Primera guerra mundial, llamadas Conferencias Imperiales de 1923 y 1926, en esta última, se estableció la llamada fórmula Balfour “Gran Bretaña y los Dominios son comunidades autónomas dentro del Imperio, iguales en estatus, en modo alguno subordinadas unas a otras en cualquier aspecto de sus asuntos internos o externos aunque unidas por una fidelidad común a la Corona y libremente asociadas como miembros de la British Commonwealth of Nations”, el Estatuto de Westminster aprobado en 1931, lo ratifica. El mantenimiento de la tradición jurídica, administrativa y gubernamental (regímenes parlamentarios) británicas en las antiguas colonias, aseguró la cohesión del conjunto y favoreció el entendimiento de los miembros.

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Commonwealth

La reina es el símbolo de la libre asociación de las naciones miembros independientes y, como tal, cabeza de la Commonwealth. La Commonwealth está formada por 54 estados independientes y soberanos, incluyendo al Reino Unido. La conforman naciones de las más ricas y de las más pobres. Dieciséis países son monarquías constitucionales que reconocen a la Reina Isabel como Jefa de Estado. Estas incluyen democracias parlamentarias como Australia y Canadá donde la Reina está representada por un Gobernador General. Treinta y tres países son repúblicas y cinco tienen sus propias monarquías (Brunei Darussalam, Lesotho, Malasia, Swazilandia y Tonga).

No existen obligaciones constitucionales o legales que deban cumplirse por el hecho de ser miembro de esta asociación, la participación se limita a efectuar consultas entre los gobiernos y con el gran número de organizaciones que cooperan en áreas como agricultura, medio ambiente, salud, derecho, economía y educación. Actualmente, el Secretariado, creado en 1965, es la entidad que coordina todas las actividades entre los miembros.

Autoevaluación

Responde verdadero (V) o falso (F) a las siguientes preguntas:

1. Australia fue una colonia de población.

2. Los ingleses escogieron Australia por ser un territorio cercano, de fácil acceso para la población que arribaría al destino.

3. Los ingleses se mezclaron con la población aborigen de Australia.

4. Los presidiarios que arribaron al continente se convirtieron en la población principal que colonizó y creció en el continente.

5. Los colonos australianos se caracterizaron por ser trabajadores, aguerridos, emprendedores y fieles a la Corona.

6. Australia tuvo un movimiento de separación de la Corona que la llevó a formar parte de la Commonwealth.

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