Migración europea y asiática a los Estados Unidos durante los siglos XIX y XX

Después de haber logrado su independencia (1776), los Estados Unidos se convirtieron en una República que contaba sólo con el territorio original de las Trece Colonias. No obstante, desarrollaron un proyecto expansionista que los llevó a alcanzar la costa del Pacífico durante el siglo XIX.

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Migración europea y asiática a los Estados Unidos durante los siglos XIX y XX

Los mecanismos empleados para lograr su crecimiento fueron diversos: desplazamiento y exterminio de los grupos indios, invasión de colonos seguida de conflictos bélicos, anexión de países independientes y la compra de territorios a España, Francia, Inglaterra y México.

Un desarrollo económico distinto dividió al territorio estadounidense en dos regiones: el norte industrial, y el sur agrícola. A pesar de estas diferencias, que se reflejaron en sistemas de trabajo y proyectos de nación opuestos, la nación norteña se iba consolidando en el plano económico.

El crecimiento territorial y económico estuvo acompañado de un aumento importante en la población, debido principalmente a un gran proceso migratorio.

Este desplazamiento de inmigrantes se debió, entre otras cosas, al crecimiento demográfico europeo y su movilidad dentro y fuera del Viejo Continente. Algunos factores importantes de la época fueron: una crisis económica europea generalizada, la ventana de oportunidades que ofrecían los Estados Unidos debido a su oferta de trabajo, buenos salarios, posibilidad de adquirir tierras y tener una economía en expansión, la fiebre del oro en California, la baja en los precios del transporte a América, muchas veces financiados por las remesas de parientes ya asentados en Estados Unidos y el crecimiento de construcción de vías férreas.

Los movimientos migratorios no fueron constantes durante todo el siglo XIX, estuvieron marcados por las situaciones de los países de origen y por la de los Estados Unidos. La Guerra de Secesión entre Norte y Sur (1861-1865) y las depresiones de 1857 y la de los años 70 marcaron una clara baja en el número de inmigrantes y la variedad de sus nacionalidades. Durante la primera mitad y los últimos años del siglo XIX, siguió la afluencia de los pobladores provenientes de Gran Bretaña, Alemania e Irlanda. A principios del siglo XIX y durante el boom migratorio, arribaron los inmigrantes de Europa Oriental y mediterránea, así como asiáticos, latinoamericanos y canadienses. Los términos de la migración “vieja” y “nueva” se utilizaron despectivamente para clasificar el origen de los pobladores. Incluso dos generaciones después, o más, seguía identificándose a los individuos por el lugar de procedencia de sus ancestros.

A partir de 1854, cientos de asiáticos, principalmente chinos y japoneses, huyeron del hambre de sus países en busca de oro en el Oeste y mejores salarios en California. Para 1880 había cerca de 100,000 chinos en la costa del Pacífico que trabajaban bajo terribles condiciones en las minas y en la construcción de ferrocarriles, además de otras arduas labores.

Ante la llegada de grupos étnicos distintos, el Estado y la sociedad norteamericana cuestionaron su asimilación y convivencia, basados en las ideas de superioridad racial y de considerarse un pueblo elegido por Dios. Se realizaron censos y se dictaron numerosas medidas para controlar el número de inmigrantes que podían ingresar a la Unión Americana dependiendo de su lugar de origen. Eran muy restringidas las cuotas de individuos procedentes de Europa Oriental, de Grecia, Italia, de Rusia (luego la Unión Soviética) y de Latinoamérica.

En 1882 se prohibió la importación de trabajadores chinos y en 1929 quedó restringida la migración asiática, sobre todo de Japón. No obstante, la entrada de inmigrantes ilegales ha sido, desde entonces, una práctica común.

El temor de los norteamericanos de que los nuevos pobladores se convirtieran en vagabundos, criminales o alcohólicos y acarrearan numerosos males, ocasionó reacciones virulentas contra ellos. Dicha situación, en muchos casos aunada a la falta de un buen empleo y vida digna, provocó que varios inmigrantes retornaran a su país de origen.

En total, se calcula la entrada de entre 35 y 40 millones de inmigrantes durante los años de 1820 a 1924, contemplando el desplazamiento más fuerte de 1875. El establecimiento de los distintos grupos migratorios en determinadas regiones del territorio estadounidense dependió de su actividad, su idiosincrasia, su nacionalidad, entre otros factores.

La inmigración durante el periodo en cuestión se caracterizó por ser predominantemente masculina (en un 55 o 60%). Encabezaban el desplazamiento jefes de familia, a quienes se les unían sus esposas e hijos.

La mayor parte de los nuevos pobladores no eran trabajadores especializados, y de serlo, pocas veces pudieron desempeñar su oficio. Sólo algunos lograron ser propietarios de sus medios de producción o capacitarse. El nivel de oportunidades también estaba marcado por la nacionalidad.

Para las mujeres inmigrantes se abrieron oportunidades laborales en la industria textil, en el campo, el comercio y la educación.

Autoevaluación

Visita la siguiente dirección electrónica, analiza la placa que lleva por nombre "Arriving in Boston"

1.- ¿A qué grupo de migrantes hace alusión?

2.- Las migraciones se debieron principalmente a:

3.- La gente en Boston:

4.- Irlandeses en Boston se organizaron para:

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