La tarea de redactar textos que se conciben para cumplir propósitos comunicativos menos personales, por lo general exige que quien escribe tome una distancia respecto del tema.
Por ejemplo, al escribir un relato del yo, el autor relata sucesos de su propia vida, así como sus experiencias personales, pues se trata de un texto centrado en la persona, el individuo, es decir, el autor mismo. No obstante, cuando la escritura se refiere a hechos más o menos objetivos, puede resultar una actividad más formal, pues necesitaremos buscar datos en algún lugar donde se genere información, ya sea en un documento, una entrevista, un video o película, o el suceso mismo mientras éste transcurre.

En cambio, si lo que escribiremos está socialmente determinado, es decir, si se trata de géneros definidos, hay una serie de características que deberemos considerar. Por lo tanto, la escritura se vuelve más exigente y es conveniente seguir un proceso que incluye los siguientes pasos:
- Planeación del proceso de escritura
- Redacción del borrador (textualización)
- Revisión y corrección del escrito para entrega formal