La ocupación francesa de la región denominada la Unión Indochina, en el sudeste asiático, se inició en 1870 y diez años más tarde había alcanzado el dominio de: Cochinchina, Annam y Tonkin, territorios de los actuales Vietnam, Camboya y Laos.
En pocos años el imperio francés empezó a recibir los frutos de esta posesión colonial. A partir de 1824, las inversiones francesas se multiplicaron y cuantiosos capitales se invirtieron en plantaciones de heveas, planta de la que se obtiene el caucho, material de amplia aplicación en la fabricación de neumáticos, y en distintas industrias surgidas de la Segunda Revolución Industrial, en ese sentido, la península de Indochina se convirtió en una de las primeras productoras de esta materia prima, al obtener hacia 1939, cerca de sesenta mil toneladas. Cabe señalar que Vietnam era una zona primordialmente agrícola, 80% de la población, era productora de arroz, caucho, algodón, maíz, caña de azúcar, coco, tabaco, frutas, canela, pimienta, té y café.
Estos territorios están irrigados por numerosos ríos entre los que sobresalen: el río Rojo (1,149 km) y el Mekong (4,220 km), los cuales favorecieron los cultivos tropicales, especialmente el arroz; en vísperas de la Segunda Guerra se exportó un millón y medio de toneladas de dicho cereal.
Sus minas de carbón, estaño y zinc proporcionaron recursos minerales que favorecieron la riqueza colonial del país galo. La excepcional situación geográfica de la península (3,000 km de costa), que posibilitaba la cercanía con China, la URSS, India, Japón y los demás países asiáticos, hacía de esta colonia un punto estratégico y geopolítico de primera importancia en el contexto del capitalismo imperialista que se vivía en Occidente y en el surgimiento del socialismo en la URSS y en China. De ahí que durante la Guerra Fría este territorio fuese asediado por los dos bloques en conflicto.
